Todavía tenemos muchos motivos para levantar la voz en este Día Internacional de la Mujer

Por: Montserrat Homs
Porque al pensarlo, y aunque los esfuerzos comenzaron mucho antes, apenas hace menos de un siglo (1948) la legislación internacional reconoció el sufragio femenino a través de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Pero hoy en día, más hombres que mujeres ocupan cargos públicos.
Porque en materia de política, y en pleno 2017 y de los 193 países que conforman la Organización de las Naciones Unidas sólo 10 mujeres son jefas de Estado y 9 jefas de Gobierno. Y según datos de ONU Women, hoy ellas sólo representan el 22% de los parlamentos nacionales alrededor del mundo.
Porque en términos laborales, las mujeres en los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) perciben 16% menos en su salario que los hombres según sus propios datos. Y aún existen importantes obstáculos que nos impiden participar plenamente en el mercado laboral como la carga del trabajo no remunerado, y los aún arraigados roles de género.
Porque la carencia de políticas de conciliación entre trabajo y vida familiar, especialmente la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil y de prácticas laborales flexibles impide que las mujeres ejerzan sus profesiones libremente. Según cifras de UN Women, la relación entre hombres con empleo se ubicó en 2016 en 73%, mientras que esa relación entre las mujeres fue de 48%.
Porque Netflix brinda más permisos de maternidad y paternidad (un año sin distinción de género) que muchos países en vías de desarrollo. Hoy en día sólo 34 países cumplen con la recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de conceder por lo menos 14 semanas de licencia a la madre y dos tercios de sus ganancias laborales.  Según cifras de la misma OIT cerca de 830 millones de trabajadoras del mundo carece de suficiente protección de maternidad.
Porque proporcionar a las niñas y mujeres educación contribuye al crecimiento económico. Durante las últimas décadas se ha incrementado el acceso a niveles superiores de educación de niñas y se ha logrado mayor igualdad en la cantidad de años de formación ente hombres y mujeres. No obstante, para la mayoría de las mujeres, éste logro no se tradujo en la obtención de mejores resultados en el mercado laboral. 
Pero las cosas se ponen peor, amigas, las cifras de violencia contra las mujeres y las niñas son espeluznantes. 
Porque se estima que el 75% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física, sexual y/o psicológica por parte de su compañero sentimental o aunque no sea su compañero sentimental. Pero ojo, esto es lo más grave, estas estadísticas se arrojan con base en las denuncias, invito a preguntar en sus círculos de amigas y las respuestas positivas asustan.
Porque de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), “cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer”. La tasa de feminicidios incrementa día a día. Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de las Naciones Unidas, en 2014, en 25 países de la región más de 2 mil mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Porque Unicef estima que 200 millones de niñas y mujeres han sufrido algún tipo de mutilación/ablación genital femenina en 30 países de África Subsahariana, según las estimaciones publicadas el Día Internacional de las Naciones Unidas de Tolerancia Cero para la Mutilación Genital Femenina en 2016.
Porque sobre la denuncia en la mayoría de países donde existen datos, menos del 40% de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda. Y entre las mujeres que lo hacen, la mayoría recurre a la familia y a amigas o amigos, sólo el 10% recurre al apoyo y atención de instituciones o mecanismos oficiales como la policía o servicios de salud.

Por todos estos motivos sigamos levantando la voz… 

Porque no sólo necesitamos que nos digan que somos los seres más hermosos y que tenemos la capacidad preciosa de ser madres, lo cual es cierto. Más hermoso sería que nos dejen de matar, que nos dejen de violar, que nos dejen de lastimar, que nos respeten, que se nos brinden las mismas oportunidades educativas, laborales, empresariales y políticas que a género masculino.
Increíble sería romper con los estereotipos de género, que las tareas del hogar y la crianza de los hijos se dividan entre ambos padres por igual, y que ambos tengamos la oportunidad de crecer profesionalmente.
Maravilloso sería que nuestros jefes dejen de darnos puestos más altos para intentar acostarse con nosotras, y todavía mejor que dejen de juzgarnos como si nosotras lo hubiéramos provocado. Y aún más maravilloso sería que cada vez seamos más jefas ocupando cargos directivos.
Extraordinario sería que dejen de culpabilizar a quienes hemos sido víctimas de cualquier tipo de acoso, que tuviéramos la libertad real de vestirnos a nuestro antojo y caminar libremente a cualquier hora del día sin ser propensas a piropos malintencionados en el mejor de los casos y violaciones en el peor de ellos.
Fascinante sería que algún día pudiéramos dejar de exigir todo esto, porque no hace falta y porque hemos logrado una sociedad que sabe respetarse mutuamente. Pero para eso, nos hace falta mucho valor y mucho camino por recorrer.
¡Feliz día amigas, mamás, hermanas, hijas, abuelas, nietas, tías, sobrinas, suegras! Porque todas y cada una de nosotras somos valiosas y merecemos respeto. Sigamos luchando por ejercer todos nuestros derechos a plenitud. 
Citas:
-UNICEF datos y cifras sobre educación. https://www.unicef.org/education/bege_70640.html
-UN Womwn. Economic empowerment.
Anuncios

La crisis del orden liberal

Montserrat Homs

Termina el año y empieza uno nuevo contemplándose con temor la posibilidad de que el mundo haya entrado en una de las fases en las que cesa la razón y el odio toma el control. Cuando esto sucede surge un orden autoritario que sustituye al orden liberal, que cada día presenta más y alarmantes síntomas de agotamiento. Que la política internacional ha sufrido un endurecimiento, es un hecho comprobable con todos los acontecimientos de este 2016. El triunfo de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y el voto a favor de la salida de la Unión Europea de Gran Bretaña: Brexit, como los mayores ejemplos.

Hay diversos aspectos de la situación actual que recuerdan ominosamente al periodo previo a la I Guerra Mundial, en aquel entonces se decía que el enorme comercio internacional, las profundas relaciones entre Gran Bretaña –primera potencia- y Alemania –segunda- y los mecanismos disuasorios existentes, harían imposible el descenso a un caos económico y geopolítico… bueno, ya sabemos lo que sucedió. Otros apuntan a que hay mayor similitud con los años treinta que culminaron en la II Guerra Mundial, y época de gran auge del nacional-populismo, xenofobia y proteccionismo económico. Pero lo cierto es que las circunstancias actuales son diferentes, la globalización generalizada, los Estados sujetos por acuerdos internacionales, el equilibrio atómico y diversos flujos migratorios dejan creer que en esta ocasión cabe la posibilidad de que no se traspasen los límites que definitivamente se cruzaron en aquel entonces.

Lo que en cualquier caso está contraindicado es seguir tensando la cuerda con criminal inconsistencia, tal y como se ha hecho, sin embargo las políticas propuestas por Trump amenazan con acabar con el orden mundial liberal que Estados Unidos apoya y sostiene desde 1945.

Un orden que ha funcionado razonablemente bien durante 70 años y del que Estados Unidos ha sido principal beneficiario. Hasta que se produjo la Gran Crisis de 2008. De entonces a la fecha este orden ha sido cuestionado, con mayor o menor intensidad, prácticamente en todas partes del mundo, en especial por grandes potencias crecidas a su sombra como China e India. Y desde hace dos meses, en los propios Estados Unidos. Trump sostiene que los costes de mantener el orden internacional superan con creces los beneficios del liderazgo estadunidense y aboga descaradamente por negociar un nuevo orden, uno dudosamente liberal. Ha desafiado dos de los principales principios sobre los que se apoya la estrategia estadunidense en el entorno mundial: el respaldo a un sistema de comercio internacional abierto y el compromiso con las alianzas lideradas por Estados Unidos que sostienen la seguridad mundial.

Ha prometido renegociar los “terribles” acuerdos comerciales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), y ha amenazado con abandonar la Organización Mundial de Comercio. De cumplirse éstas, entre otras promesas del mismo carácter proteccionista, el escenario de una guerra comercial global y una recesión similar a la Gran Depresión de 1930 agravada por las políticas proteccionistas del entonces, no parece una locura.

Pero lo que realmente preocupante resulta es que mientras los defensores de un orden mundial liberal tiemblan, un gran porcentaje de la población conservador y de ultra derecha celebra, líderes de ultra derecha comienzan a brotar con bastante fuerza como Marine Le Pen, líder del partido neofascista Front National, que de ganar las elecciones francesas en mayo, sería un acontecimiento que podría derivar en la destrucción de una Unión Europea que ya se tambalea por el Brexit, cuyo resultado demuestra no sólo una base indudablemente xenófoba, sino un proteccionismo implícito.

¡Hola mundo!

Porque no importa nuestra nacionalidad, el contexto internacional político, económico, social y cultural no nos es ajeno, y todo lo que sucede tiene repercusión en nuestro día a día. Así, Plumas Extraviadas es un proyecto que nace con la intención de hacer más comprensible todo aquello que sucede en el mundo. Busca que aquellas plumas extraviadas, jóvenes profesionistas que se interesan por temas internacionales, nacionales o locales de sus comunidades publiquen textos que expliquen de manera más clara y sencilla los procesos y acontecimientos de nuestro presente. Las relaciones internacionales son cada día más complejas y entenderlas, es quizás el primer paso para llevar a la acción.

Con la firme creencia de que el periodismo debe renovarse, éste no busca ser un espacio de opinión, aunque habrá una sección para ello, sino una plataforma de divulgación con fines informativos, educativos y con la intención de generar conciencia.

El propósito de este sitio no tiene ánimos lucrativos, no busca generar ganancias sino sembrar una semilla de conocimiento que pueda traducirse en acción. Abre sus puertas a cualquier joven de cualquier disciplina o profesión que quiera publicar un texto con intención informativa o explicativa en los temas de carácter político o cultural.

Plumas Extraviadas, busca colaboradores que puedan escribir para este proyecto o que puedan editar dichos textos. Si quieres colaborar con este proyecto contáctanos en plumasextraviadas@gmail.com